sábado, 10 de septiembre de 2011

LA RISA Y EL FINAL

Cuenta la leyenda que en un partido determinado, un equipo determinado le iba ganando por paliza a los Bulls de Michael Jordan. Un jugador determinado de ese determinado equipo se cruzó con Jordan mientras ambos se dirigían a sus respectivos banquillos en un tiempo muerto. El jugador determinado le señaló el marcador a Jordan y se burló de él. El 23 de Chicago no dijo nada en ese momento y se fué a recibir las instrucciones de su entrenador.
Poco después de aquel tiempo muerto, aquel equipo determinado perdió el partido contra los Bulls por paliza. Cuanta la leyenda que Jordan se acercó al jugador determinado que le había hecho aquel determinado gesto, y unicamente le señaló el marcador.
Estoy seguro, la historia debe ser cierta, aunque también debe estar adornada. Esta historia me hace recordar cuan alejado moralmente está el fútbol de la esencia real del deporte. Hay que fijarse bien, pero no estamos hablando de un lenguaje de sutilezas. Nunca en mi vida he visto a un jugador de tenis hacer burla del jugador que ha caido ante él. Nunca he visto una agresión en el rugby que no viniera acompañada de una disculpa. Nunca he visto en un deporte que no sea el fútbol que el público aplauda una vileza.
Sin embargo, no puedo remediarlo, es un deporte que adoro.
Pero es frustrante ver como día a día se enmarañan las esencias en discusiones tontas que no sirven más que para alimentar a los burros.
Si yo fuera el entrenador de un equipo que ganara sin parar solo les daría una indicación no táctica a mis jugadores: jamás os riais del rival, porque si lo haceis, esa risa será vuestro final...



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No me importa del equipo que seas. Me importa que respetes a los equipos rivales. Gracias.