Hace muy poco un buen amigo mío me hacía una reflexión muy interesante. Su teoría, su manera de ver, la verdad es que me hicieron reflexionar. Según él en el mundo del fútbol lo difícil no era mantenerse sino llegar. Según él bastaba con llegar a según qué nivel para ser considerado un intocable. Por supuesto no hablaba simplemente de llegar a ser profesional. No, su pensamiento iba dirigido a todos aquellos (jugadores y entrenadores) que consiguen algo, llegan a la excelencia o simplemente la rozan pero, en el mejor de los casos, el resto de su carrera se la pasan buscándose a sí mismos.No diré nombres porque todos tenemos los nuestros en nuestras cabezas.
La nueva mala racha del Real Madrid ( bajo mi punto de vista, exagerada por la prensa) me ha hecho pensar acerca de aquello que me comentó mi amigo. En el Real hay una serie de jugadores, quizá pagados de sí mismos, quizá hartos de rendir al máximo nivel, que simplemente no deberían ser profesionales de un deporte. Porque a nadie se le ocurre que a Usain Bolt alguien le siquiera pagando por correr si sus marcas bajaran a los once segundos. Porque a nadie en su sano juicio se le ocurriría darle una millonada a Kobe Bryant por, de repente, bajar sus estadísticas a cuatro puntos por partido. Y Rafa Nadal sencillamente no estaría en la lista ATP si perdiera cien partidos seguidos.
Sé que el fútbol no es un deporte de estadísticas. Lo que me pregunto es porqué se venera a según qué gigantes a pesar de haber caído y no tener intención de levantarse.

