jueves, 22 de septiembre de 2011

LA CAÍDA DE LOS GIGANTES

Hace muy poco un buen amigo mío me hacía una reflexión muy interesante. Su teoría, su manera de ver, la verdad es que me hicieron reflexionar. Según él en el mundo del fútbol lo difícil no era mantenerse sino llegar. Según él bastaba con llegar a según qué nivel para ser considerado un intocable. Por supuesto no hablaba simplemente de llegar a ser profesional. No, su pensamiento iba dirigido a todos aquellos (jugadores y entrenadores) que consiguen algo, llegan a la excelencia o simplemente la rozan pero, en el mejor de los casos, el resto de su carrera se la pasan buscándose a sí mismos.
No diré nombres porque todos tenemos los nuestros en nuestras cabezas.
La nueva mala racha del Real Madrid ( bajo mi punto de vista, exagerada por la prensa) me ha hecho pensar acerca de aquello que me comentó mi amigo. En el Real hay una serie de jugadores, quizá pagados de sí mismos, quizá hartos de rendir al máximo nivel, que simplemente no deberían ser profesionales de un deporte. Porque a nadie se le ocurre que a Usain Bolt alguien le siquiera pagando por correr si sus marcas bajaran a los once segundos. Porque a nadie en su sano juicio se le ocurriría darle una millonada a Kobe Bryant por, de repente, bajar sus estadísticas a cuatro puntos por partido. Y Rafa Nadal sencillamente no estaría en la lista ATP si perdiera cien partidos seguidos.
Sé que el fútbol no es un deporte de estadísticas. Lo que me pregunto es porqué se venera a según qué gigantes a pesar de haber caído y no tener intención de levantarse.

jueves, 15 de septiembre de 2011

LA TEORÍA DEL ÁRBITRO

El Madrid se quejó ayer (vease la foto adjunta, en la que Marcelo parece no creer lo que ven sus ojos) de un arbitraje poco menos que nefasto. Estoy de acuerdo. Sin embargo entiendo que no es tarea del Madrid hacerlo público. Bajo mi punto de vista los equipos grandes no deben hablar de arbitrajes jamás (ellos ya saben porqué).
El partido fué entretenido por momentos, ya que el Dinamo fué bastante valiente y, liándose la manta a la cabeza, decidió no atrincherarse y buscar las espaldas de los centrales rojos (nada comentaré acerca de la nueva equipación del Madrid).
El martes asistí entre bostezos al partido del Barça, que volvió a realizar un partido ramplón y aburrido. No entiendo como un equipo con tantísimo talento se empeña en ocasiones en mostrar un juego tan poco profundo. Hace tres meses me dejaron maravillado con la final de Champions mejor planteada que he visto en mi vida. No entiento este cambio tan encorsetado.
Mucho me temo que las manías defensivas de Guardiola nos están privando de un mayor espéctaculo.
Y para los que se estén llevando las manos a la cabeza una sencilla explicación: defender con el balón sigue siendo defender. No me parece ni fascinante, ni revolucionario, ni definitivo. Simplemente es una forma como otra cualquiera de ser rácano. Puestos a elegir, prefiero un ataque fanático en el que los riesgos sean asumidos.
Lo único irreal del discurso del Madrid es la teoría del árbitro. Aunque algunos lo vean muy claro, las persecuciones ya no exiten. Lo único real es la frustración. Cuando el Madrid visite la consulta del psicologo y deje atrás sus manías comenzará una nueva era. Mientras tanto, el Barça seguirá haciendo rondos.

sábado, 10 de septiembre de 2011

LA RISA Y EL FINAL

Cuenta la leyenda que en un partido determinado, un equipo determinado le iba ganando por paliza a los Bulls de Michael Jordan. Un jugador determinado de ese determinado equipo se cruzó con Jordan mientras ambos se dirigían a sus respectivos banquillos en un tiempo muerto. El jugador determinado le señaló el marcador a Jordan y se burló de él. El 23 de Chicago no dijo nada en ese momento y se fué a recibir las instrucciones de su entrenador.
Poco después de aquel tiempo muerto, aquel equipo determinado perdió el partido contra los Bulls por paliza. Cuanta la leyenda que Jordan se acercó al jugador determinado que le había hecho aquel determinado gesto, y unicamente le señaló el marcador.
Estoy seguro, la historia debe ser cierta, aunque también debe estar adornada. Esta historia me hace recordar cuan alejado moralmente está el fútbol de la esencia real del deporte. Hay que fijarse bien, pero no estamos hablando de un lenguaje de sutilezas. Nunca en mi vida he visto a un jugador de tenis hacer burla del jugador que ha caido ante él. Nunca he visto una agresión en el rugby que no viniera acompañada de una disculpa. Nunca he visto en un deporte que no sea el fútbol que el público aplauda una vileza.
Sin embargo, no puedo remediarlo, es un deporte que adoro.
Pero es frustrante ver como día a día se enmarañan las esencias en discusiones tontas que no sirven más que para alimentar a los burros.
Si yo fuera el entrenador de un equipo que ganara sin parar solo les daría una indicación no táctica a mis jugadores: jamás os riais del rival, porque si lo haceis, esa risa será vuestro final...