jueves, 28 de octubre de 2010

HACER UN PASE A DOS METROS

Parece que en las últimas fechas nos estamos encontrando con un Real Madrid que ha ganado en velocidad, en constancia defensiva y, por encima de todo, en confianza. Este cambio puede ser atribuido a Mourinho en tanto en cuanto se ha ido gestando a partir de su llegada. Sin embargo no hay que olvidar que, por otra parte, se han fichado jugadores que están aportando no solo un plus más de intensidad al juego desplegado con respecto a otros años, sino que además han apuntillado el defecto de la falta de precisión.
Se pudo ver en Murcia que por ejemplo jugadores como Diarra o Granero están metidos aún en el magma de estar pensando en el siguiente pase sin haber controlado el que les llega. Esto genera el ya mítico control hacia arriba que hace que te comas el balón y pierdas segundos que son VITALES.
En un club como el Madrid hay cosas que deben ser obligatorias. No es tolerable que un jugador pierda balones por hacer un mal control en el centro del campo, no es tolerable que se fallen pases de dos metros y no es tolerable que los encargados de fichar no vean de antemano que sus compras tienen la tara de la imprecisión. Uno compra un Ferrari porque es un coche bonito y veloz, además de preciso. A los ingenieros de la marca italiana no se les olvida jamás poner frenos en sus máquinas. No todo está en la carrocería.

sábado, 9 de octubre de 2010

COMPETIR O JUGAR

La selección jugó anoche un partido de esos en los que parece que el rival sólo le tiene miedo a la goleada en contra y se da por vencido desde el primer minuto. Me pregunto como debe sentirse un jugador profesional de fútbol cuando, en la charla técnica previa al partido, el entrenador le dice que nada de jugar. Solo vale tapar hueco y esperar.
En un sentido moral, siempre he tenido la impresión de que los equipos que salen a defender olvidándose del balón hacen un uso miserable del juego, precisamente porque se olvidan por complejo del factor sorpresa que tan romanticos tientes les da a este deporte y prefieren el dictamen rancio de la competición.
Ése es un factor que me parece totalmente censurable porque, en su ansia de mantener el resultado, esos son los equipos que acaban dando más patadas y siendo más violentos.
Lo que no tengo tan clara es ésa nueva moda del elitismo futbolístico. El toque continuado, la apertura a bandas y la presión en campo contrario son el nuevo santo y seña. Ese es el juego extraordinario según muchos. Me parece magnifico, pero no hay que olvidar que el fútbol es el gol. Cualquier vía es buena para conseguirlo, pero mi receta ideal sería la siguiente: posesión, velocidad y verticalidad. Muchos me llamarán romántico pero me apetecería que de una vez por todas se incluyera el ataque fanático como una forma de buen juego.

jueves, 7 de octubre de 2010

PARLEM DE FUTBOL (Hablemos de fútbol)

Este es eminentemente un blog sobre fútbol y sus aledaños. Jamás se me ocurriría mezclar este deporte con política porque me parece inútil hacerlo. Sin embargo para un sector de la sociedad, creo que cada vez mayor, está de moda mezclar conceptos y atributos de las irremediables tertulias de los asuntos que tienen que ver con el poder con las grandezas y miserias del noble deporte del balompié (como dirían en el NODO). Hoy Sergio Ramos ha intervenido en la rueda de prensa de la selección española con aire de ofendido ante una respuesta de su compañero Piqué en catalán. El pobre Ramos creo que no tiene ni idea del cenagal en el que acaba de meterse. Será pasto para los buitres de ambos bandos del territorio comanche y su imagen se asociará sin duda a la caverna mediática inventada por Joan Laporta.
Zapatero a tus zapatos digo. No es necesaria más leña en el bosque en el que estamos metidos, los asuntos de fronteras, lenguas y demás berenjenales deben ser custodiados por aquellos que tienen la capacidad de engañar sin ser engañados. Esos pocos elegidos son los únicos capaces de lidiar con las palabras para no caer en las redes del equívoco. O dicho de otra manera: bastante jodido está todo como para que venga un futbolista a joderlo más.