Visto así es normal pensar que el que tiene el pié torcido no pueda volver a jugar nunca más al fútbol. Visto así, el señor que da la patada nos parecerá poco menos que un asesino, un ser sin principios al que le trae sin cuidado todo.
Este fin de semana nos ha dejado un montón de impresiones y muy pocas certezas. La primera cuestión a tener en cuenta es la velocidad a la que se jugó el partido del Madrid en Anoeta. Sin precisión, sin equilibrio y con unas bandas desdibujadas, el partido fue un correcalles en el que pudo pasar de todo. Y pasó que a Cristiano se le aparecieron todos los fantasmas y dejo entrever un problema serio consigo mismo y con los demás. Cuando aprenda a mirar este tío será imparable, y el equipo donde juegue también lo será.
El domingo asistimos a un más de lo mismo por parte del Barça en lo deportivo y un retorno al pasado con todo el asunto del pié de Messi. La velocidad es buena en el fútbol porque marca las diferencias, la furia es un elemento que puede llegar a encumbrar a los más nobles. A veces, cuando furia y velocidad se cruzan describen una curva imposible en la que todo lo que hay por debajo es susceptible de ser discutido. Esto no se parará aquí, es posible que se hable más de esta torcedura que de muchas guerras.
this is fotball,sin mas,la jornada? pues como la familia,bien,gracias.
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