Me sabe muy mal reconocerlo, pero no recuerdo cual fué el primer partido en el que me dí cuenta de la calidad que atesoraba Zidane. Es muy posible que, como un gran número de aficionados al fútbol, fuera en uno de los partidos del Mundial de 1998. De lo que sí estoy completa y absolutamente seguro, es de que es el jugador más diferente y especial que nunca haya visto. Y, cuidado, no he dicho que sea el mejor, ni el más capacitado, ni nada que sea concluyente.
Zidane representa para mí lo que para un aficionado al automovilismo representa la palabra Ferrari.
Según el diccionario que he consultado, la palabra "místico" tiene como defición la que sigue: "que incluye misterio o razón oculta".
Y Zidane, con todos sus claroscuros, con toda su visión, su capacidad, su magia y su humanidad, siempre ha representado un gran misterio para mí. Aún hoy me resulta increíble haber podido verle jugar.
Y aún hoy me pregunto si todas aquellas jugadas fueron reales.
Hay jugadores que han sido más efectivos, que han marcado muchísimos más goles o que han ganado muchas más cosas... pero para mí, Zidane es y seguirá siendo el Lorca de los futbolístas. El hombre del misterio. El Místico....
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